Dormir mal, no poder concentrarse o sentir que el ruido nunca desaparece del todo. Son situaciones más habituales de lo que parece y, en muchos casos, tienen un origen inesperado: paredes y techos con insuficiente aislamiento o los conductos de ventilación y climatización de la vivienda.
Con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, entidades como AFELMA (Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes) y ATEDY (Asociación Técnica y Empresarial del Yeso), resaltan la importancia que tienen los edificios que habitamos en cuanto a esta problemática.
Las organizaciones consideran necesario que, en el marco actual, marcado por la reciente publicación del Plan Estatal de Vivienda 2026 – 2030, que aportará en torno a 2.100 millones de euros para la rehabilitación de las viviendas españolas, se tenga en cuenta el aislamiento acústico a la hora de rehabilitar el parque residencial.
España es el sexto país de la Unión Europea en cuanto a hogares que sufren por el ruido proveniente de sus vecinos o la calle, afectando a uno de cada cuatro viviendas, aspecto que se agrava en el caso de los hogares por debajo del umbral de la pobreza y alcanzando casi a uno de cada tres hogares que viven en ciudades.
“Las rehabilitaciones que vendrán a través del Plan Estatal de Vivienda pueden suponer una oportunidad única para mejorar también el aislamiento acústico respecto al exterior o respecto al resto de vecinos de un edificio, pero es algo que, lamentablemente, no define explícitamente el Plan. Desde ATEDY se ha desarrollado una Guía de rehabilitación con soluciones de yeso que muestra ejemplos de cómo mejorar el comportamiento acústico de las viviendas” plantea Yago Massó, director general de ATEDY.
Como se plantea desde el Ministerio de Sanidad, el ruido va mucho más allá de ser una molestia, en particular cuando se sufre dentro de la propia vivienda y afecta durante los momentos de descanso. De hecho, es la segunda causa ambiental, después de la contaminación del aire, de enfermedades en Europa. Pero mientras que hay un gran número de acciones concretas dirigidas a mejorar la calidad del aire, existen muchas menos medidas dirigidas a reducir el ruido.
Además, el Observatorio Salud y Medio Ambiente describe cómo la exposición al ruido puede tener efectos perturbadores sobre el sueño, efectos cardiovasculares y metabólicos a la hora de desarrollar enfermedades crónicas o efectos sobre el desarrollo cognitivo de los menores.
Los conductos de ventilación como vías de transmisión del ruido
AFELMA y ATEDY también ponen el foco en las vías por las que el ruido puede entrar en casa, sobre todo en aquellas menos conocidas, como los sistemas de ventilación. Aunque no siempre se perciban a simple vista, estos conductos pueden convertirse en auténticos “canales de transmisión” de sonidos procedentes de otras viviendas, del exterior o incluso de las propias instalaciones del edificio.
En muchas viviendas, el ruido no solo entra por ventanas, paredes o techos, sino también por elementos técnicos que pasan desapercibidos. Vibraciones, zumbidos o sonidos continuos pueden propagarse a través de los conductos, afectando al descanso, al confort y, a largo plazo, al bienestar de quienes viven en ellas.
Sin embargo, no todos los sistemas se comportan igual. Cuando estos conductos cuentan con un aislamiento adecuado, el nivel de ruido que llega al interior puede reducirse de forma muy notable, con diferencias que pueden alcanzar decenas de decibelios entre sistemas bien aislados y otros sin aislamiento. En la práctica, esto supone pasar de percibir un ruido constante y molesto a un ambiente mucho más silencioso y confortable.
“El confort acústico es clave para sentirse bien en casa. Muchas veces no identificamos de dónde viene el ruido, pero sí notamos sus efectos: peor descanso, más estrés o dificultad para concentrarse”, explica Miguel Ángel Gallardo, presidente de AFELMA. “Actuar sobre elementos como los conductos de ventilación puede tener un impacto directo en la calidad de vida”.
En este sentido, mejorar el comportamiento acústico de los conductos de ventilación es una intervención viable dentro de una reforma. Existen soluciones que consisten en revestir o incorporar materiales aislantes, como las lanas minerales, en el interior o el exterior de los conductos, lo que permite absorber el ruido que se transmite por su interior y evitar que llegue a las estancias. Este tipo de actuaciones, que pueden integrarse en intervenciones más amplias o realizarse de forma puntual, son especialmente efectivas en edificios donde el ruido procede de instalaciones comunes o equipos de climatización.
Desde AFELMA y ATEDY recuerdan que, en procesos de reforma o mejora de la vivienda, es importante prestar atención no solo a lo visible, sino también a estos elementos menos evidentes. “A veces convivimos con el ruido sin saber que tiene solución. Mejorar el aislamiento de la vivienda puede transformar por completo la experiencia dentro del hogar”, señalan.

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