Continuamos con nuestro ciclo de entrevistas a los presidentes de las asociaciones que integran CEPCO, con el objetivo de poner en valor el papel estratégico de los distintos subsectores en la transformación del modelo constructivo en España.
En esta ocasión, conversamos con Juan Francisco Jiménez, presidente de AISLA, la Asociación de Instaladores de Aislamiento, en un momento especialmente relevante para el sector, marcado por el impulso a la rehabilitación energética, la creciente exigencia normativa, la falta de mano de obra y la necesidad de reforzar la cualificación profesional del instalador.
AISLA representa a un colectivo clave dentro de la cadena de valor de la edificación: el de los instaladores, cuya correcta ejecución resulta determinante para garantizar las prestaciones reales de los materiales en términos de eficiencia energética, confort, salubridad y seguridad.
¿Qué supone para usted asumir la presidencia de AISLA en este contexto y cuáles han sido sus principales motivaciones para dar este paso?
Asumir la presidencia de AISLA en este momento supone, ante todo, una responsabilidad y una forma de devolver a la Asociación una parte de todo lo que me ha aportado durante más de tres décadas vinculado a la Asociación y a su Junta Directiva. Yo siempre he sido una persona más de trabajo que de protagonismo, más de estar detrás impulsando que de estar delante, pero entendí que era el momento de dar un paso al frente. Lo hago con respeto por quienes me han precedido, con gratitud hacia la Junta Directiva y con el convencimiento de que AISLA tiene hoy un papel muy importante que desempeñar.
Soy empresario, y la mayor diferencia que veo entre liderar una empresa y una asociación es el proceso de toma de decisiones. En la primera estás solo, ante una visión directa del negocio, mientras que en la asociación cuentas con una Junta Directiva, compuesta por grandes profesionales del sector, con la que poder consensuar esa toma de decisiones.
Afronto esta nueva etapa con varias prioridades: seguir haciendo crecer la Asociación en representatividad, avanzar en el reconocimiento profesional del instalador, reforzar la formación y la calidad en la ejecución, y consolidar herramientas que aporten valor real al asociado. Todo ello encaja además con la misión y la visión de AISLA, que pasan por defender los intereses de los instaladores profesionales y situar a la Asociación como referencia en sostenibilidad, formación, calidad y ética.
El sector de la edificación está inmerso en un proceso de transformación marcado por la eficiencia energética, la descarbonización y la industrialización. ¿Cuál es su diagnóstico del sector de la instalación en España? ¿Qué desafíos específicos afrontan los instaladores en materia de cualificación, profesionalización y reconocimiento del oficio?
El sector de la instalación de aislamiento está en un momento decisivo. Tenemos una evidente necesidad de mejorar la eficiencia energética de los edificios, de impulsar la rehabilitación y de elevar la calidad de la ejecución en obra. Al mismo tiempo, convivimos con varios desafíos importantes: la presión normativa, la volatilidad de los costes, la escasez de mano de obra y, sobre todo, la necesidad de dar al instalador el reconocimiento profesional que realmente merece.
Porque tenemos la necesidad de lograr el reconocimiento profesional del instalador por parte de la Administración. El CTE habla mucho de las prestaciones del producto o del sistema, y poco de la calidad de la puesta en obra, cuando precisamente es lo que decide si las prestaciones prometidas se convierten o no en una realidad. Por eso insistimos tanto en la cualificación, en la formación práctica, en el Sello IH y en trabajar juntos para conseguir el reconocimiento profesional.

La rehabilitación energética es uno de los grandes vectores de actividad para los próximos años. Desde el punto de vista del instalador, ¿qué aspectos considera críticos para garantizar la calidad y la eficacia de las actuaciones?
Para que una rehabilitación energética funcione, hay que hacer las cosas bien desde el principio. Desde el punto de vista del instalador, hay varios aspectos críticos: un buen diagnóstico previo, una correcta elección del sistema, una ejecución estricta y un control de calidad en obra riguroso, que permita garantizar la buena ejecución. Porque si falla la puesta en obra, falla el resultado, por bueno que sea el producto.
El instalador debe jugar un papel cada vez más relevante en la interpretación de las soluciones técnicas. No puede ser un mero ejecutor; debe ser un profesional capaz de trasladar a la obra el sentido real del proyecto y de garantizar que las prestaciones previstas lleguen al edificio terminado. Ahí está buena parte del valor añadido del oficio y ahí también se juega el prestigio futuro del sector.
AISLA celebró el pasado 16 de abril su Asamblea, en la que se abordaron cuestiones clave a través de distintas mesas de trabajo —rehabilitación, formación, calidad, colaboración empresarial y reconocimiento profesional—. De forma global, ¿Qué conclusiones estratégicas han obtenido en este proceso de reflexión colectiva? Desde una perspectiva más amplia, en un sector tan atomizado como el de la instalación, ¿qué valor aporta el asociacionismo empresarial y qué margen existe para reforzarlo?
La Asamblea del 16 de abril nos dejó varias conclusiones claras: el sector necesita más profesionalización, más colaboración y más herramientas útiles para mejorar la competitividad. Las mesas de trabajo confirmaron que hay tres ejes prioritarios: utilizar los CAE como oportunidad real de negocio, reforzar la colaboración entre empresas y seguir avanzando en el reconocimiento profesional del instalador a través del Sello IH como acreditación sólida y verificable.
También se manifestó la necesidad de simplificar la gestión de ayudas y CAE, poner en valor la calidad de la ejecución y reforzar la comunicación y los servicios al asociado. En un ámbito tan atomizado como el nuestro, el asociacionismo no es un complemento, es una necesidad. Ayuda a compartir conocimiento, defender intereses comunes y construir una voz más fuerte ante los clientes, los proveedores, la Administración y el resto de agentes.
En ese sentido, la colaboración con CEPCO es muy positiva porque nos permite tener una visión más amplia del sector de la construcción y facilita el diálogo con fabricantes, otras asociaciones y la administración. Yo creo que debemos avanzar, sin duda, hacia una mayor coordinación entre fabricantes, prescriptores e instaladores. Solo así conseguiremos que la calidad proyectada se traduzca en calidad ejecutada y que las prestaciones técnicas lleguen de verdad al usuario final.
¿Cómo imagina la evolución del sector de la instalación de aislamiento en los próximos años, especialmente en un contexto de industrialización, digitalización y nuevas exigencias regulatorias?
El sector tiene por delante retos importantes, como la industrialización y las novedades normativas, pero el reto más acuciante es la escasez de mano de obra.
Necesitamos ideas, herramientas y trabajar conjuntamente. Hemos de ser capaces de atraer al talento joven y al talento femenino al sector de la instalación en construcción: Con la ayuda de otras asociaciones, medios de comunicación y la Administración, podemos hacer visible, atractiva y con futuro la figura del instalador profesional dentro del mercado laboral. Tenemos que explicar mejor que el nuestro es un sector con futuro, con fuerte componente técnico y creativo, con futuro, con impacto directo en la sostenibilidad y con capacidad para generar empleo de calidad.

La industrialización, por ejemplo, puede ser una amenaza si no nos adaptamos, pero también una gran oportunidad si conseguimos posicionar al instalador actual como el mejor candidato para asumir el papel clave de montador en la construcción industrializada.
No quiero despedirme sin agradecer a las empresas que ya forman parte de AISLA su confianza y su compromiso. Y a quienes todavía no están, les diría que la Asociación es una herramienta para crecer, para estar mejor informados, mejor representados y mejor preparados. AISLA y el sector solo pueden seguir avanzando con el compromiso de todos.
Desde CEPCO queremos trasladar nuestro sincero agradecimiento a Juan Francisco Jiménez por su participación en este espacio de diálogo, así como por su compromiso con la profesionalización, la calidad en la ejecución y el fortalecimiento del sector de la instalación de aislamiento en España.
El papel que desempeñan los instaladores resulta determinante en el actual contexto de transformación del sector de la edificación. En un entorno marcado por el impulso a la rehabilitación energética, la creciente exigencia normativa y la necesidad de garantizar prestaciones reales en obra, la correcta ejecución se consolida como un factor crítico para alcanzar los objetivos de eficiencia, sostenibilidad y confort. En este sentido, el sector de la instalación no solo ejecuta, sino que aporta valor técnico, conocimiento aplicado y garantía de resultado.
La actividad de la Asamblea de AISLA constituye, además, un ejercicio relevante de reflexión estratégica en torno a cuestiones clave como la rehabilitación, la formación, la colaboración empresarial y el asociacionismo. Este tipo de iniciativas refuerzan la cohesión sectorial y permiten avanzar hacia un modelo más estructurado, profesionalizado y alineado con los retos actuales y futuros de la construcción.
Desde CEPCO consideramos esencial seguir impulsando la colaboración entre todos los agentes de la cadena de valor —fabricantes, instaladores, prescriptores y administraciones— para garantizar una mayor calidad en los procesos constructivos, mejorar la competitividad del sector y dar respuesta eficaz a los desafíos regulatorios, tecnológicos y medioambientales.

Fuente: AISLA
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