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El consumo de cemento en España ha iniciado el ejercicio 2026 con un ligero descenso del 0,3 % respecto a enero del año anterior, situándose en 1.098.852 toneladas, según los datos de la Estadística del Cemento. Este retroceso puntual se atribuye principalmente a las condiciones meteorológicas adversas registradas durante el mes, uno de los eneros más lluviosos de los últimos veinticinco años, lo que ha ralentizado la actividad en obra civil y edificación, impactando directamente en la demanda de materiales.
Este comportamiento contrasta con el cierre del ejercicio 2025, que finalizó con un crecimiento acumulado del 11,3 % y un volumen total de 16.575.230 toneladas consumidas. El impulso del último trimestre, y especialmente del mes de diciembre, permitió consolidar una recuperación significativa respecto a 2024. No obstante, el nivel de consumo continúa por debajo de los 20 millones de toneladas, umbral que el sector considera más alineado con el tamaño de la economía española y sus necesidades estructurales en materia de vivienda e infraestructuras.
En el ámbito del comercio exterior, 2025 estuvo marcado por una caída del 10,1 % en las exportaciones, que se situaron en 4,49 millones de toneladas, prolongando la tendencia descendente observada en los últimos ejercicios. En enero de 2026 esta dinámica continuó, con un descenso interanual del 11,4 %. Por el contrario, las importaciones registraron un incremento cercano al 39 % en 2025, alcanzando 2,01 millones de toneladas, el nivel más elevado desde 2010. Este aumento se vincula, en buena medida, a la entrada de clínker procedente de países del arco mediterráneo con exigencias regulatorias en materia de descarbonización menos estrictas que las vigentes en la Unión Europea.
En este contexto, el sector subraya la relevancia del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono como herramienta para garantizar condiciones de competencia equitativas entre productores europeos y extracomunitarios. Asimismo, se advierte de la necesidad de que su aplicación se acompañe de medidas que preserven la competitividad internacional de la industria cementera española, especialmente en lo relativo a la protección de las exportaciones. En conjunto, el arranque de 2026 refleja una estabilización coyuntural condicionada por factores externos, mientras que el balance de 2025 confirma una recuperación significativa aunque todavía insuficiente para alcanzar niveles estructurales previos.

Fuente: Oficemen
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